El crímen de las niñas de Alcácer – Parte III


Tal y como he puesto en la Parte II de este artículo:
Antes de que empecéis a leer este artículo he de avisaros que son las autopsias oficiales descritas tal cual están en el informe, por lo que pueden herir la sensibilidad de muchas personas.
El poner tantos años después el caso de “Las niñas de Alcáser” es por un sólo motivo, hacer saber que no dejamos de pensar en ellas, que están en nuestro recuerdo y sobre todo, que deseamos que algún día se resuelva todo y se sepa toda la verdad.
No quiero con estos artículos crear morbo, eso es algo que nadie haría en este caso en concreto. Al igual que estos artículos hay cientos circulando por internet, en documentales, revistas, libros.
Las autopsias también son accesibles a cualquier persona.

Segundas autopsias:

EL PROFESOR FRONTELA
La misma tarde que estaban desenterrando los cuerpos de las tres niñas, “alguien” de la Guardia Civil realizó una llamada de teléfono a la Cátedra de Medicina Legal de la universidad de Sevilla.
Su titular, el catedrático don Luis Frontela, uno de los más prestigiosos forenses de nuestro país, recibió la noticia del hallazgo de los cuerpos sin vida de Miriam, Toñi y Desirée, a la vez que se le pedía que participase como forense en las autopsias que se realizarían a los cadáveres.
El profesor Frontela aceptó el requerimiento que le hizo el desconocido mando de la Guardia Civil (desconocido por la proverbial discreción del doctor Frontela que no ha querido que se hiciera público el nombre) y se puso en contacto telefónico con el Cuartel de la Guardia Civil de Llombay, donde el “desconocido” le había comentado que se llevarían los cadáveres.
El profesor mantuvo una breve conversación con el doctor Ros, el forense que había participado en el levantamiento, y éste le dijo que no era necesaria su colaboración, que ya se había organizado un equipo de forenses valencianos que iban a ser los que realizarían las autopsias.
Pero, además del desconocido mando de la Guardia Civil, había más personas que deseaban que el doctor Frontela participara en las autopsias de las niñas. Una de ellas era el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Alcácer, José Manuel Alcayna, quién se lo contaba de esta forma al escritor y periodista Fernando Martínez Laínez:
“Todo empezó cuando el teniente coronel Miranda, Jefe de la Agrupación de Valencia, me aconsejó la intervención del doctor Frontela. Francisco Granados, el delegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana estuvo de acuerdo, y el asunto pareció resuelto. A la mañana siguiente, a las diez recibo una llamada del profesor Frontela, a quién ya se le había dicho por los representantes de la Guardia Civil que iba a intervenir en el caso como forense, complementando al equipo de Valencia. Pero Frontela había hablado con el forense del juzgado y le había dicho que no era necesaria su presencia, porque la autopsia se realizaría esa misma noche y difícilmente iba a poder llegar a tiempo. Cuando Frontela me dice a mí esto, habiendo hipotecado ya la palabra del teniente coronel Miranda y del delegado del Gobierno, y sabiendo bien cual era la opinión del colectivo de padres, le contesto que coja el primer avión de Sevilla y se venga a Valencia…Entonces parece que empiezan los problemas porque no está bien visto por parte del equipo médico-forense de Valencia la intervención de Frontela. Además, se necesitaba la requisitoria legal. Para que Frontela pudiese actuar era necesario que los padres se presentasen como acusación particular. Entonces, cojo a los tres padres y nos personamos en Alcira, y el juez Bort, muy a regañadientes, autoriza la intervención del doctor sevillano. Mi opinión particular -dijo Alcayna- es que el juez es muy joven, y el caso le vino, quizás, excesivamente grande, y se dejó aconsejar por las personas que tenían entidad para ello, como era el propio equipo forense de Valencia. En una reunión celebrada en el Instituto Anatómico Forense, después de dejar hablar a las otras partes, tuve que plantar un poco la caña -comentó Alcayna- y decir que no era de profesionales los comentarios que allí se estaban produciendo sobre el doctor Frontela. Y que si nos equivocábamos, se estaban equivocando los propios padres como acusación particular, y ése era un tema que ya no les competía a ellos”.
Llamaba la atención que el máximo responsable de la Guardia Civil de Valencia, el teniente coronel Miranda, recomendara la participación del famoso forense sevillano, algo que causó un profundo malestar entre los médicos valencianos. Sus motivos tendría para no confiar demasiado en la pericia de los forenses supuestamente designados por el juez.
Lo cierto es que la llegada del profesor Frontela al Instituto Anatómico Forense de Valencia causó una gran conmoción, produciéndose incluso un fuerte altercado entre familiares de las niñas y vigilantes del Instituto, cuando éstos prohibieron la entrada al profesor.
El director del Instituto, Alejandro Font de Mora, justificaba de esta forma el que n…

Fuente:
Destylou – Misterios – El crímen de las niñas de Alcácer – Parte III

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